Ermita de San Andrés
La Ermita de San Andrés se localiza en el pueblo de Tetir, en el valle de La Sargenta, dentro del municipio de Puerto del Rosario, y está profundamente vinculada a la tradición agrícola y a la cultura popular del interior de Fuerteventura.
El templo original fue construido por los propios pobladores de Tetir entre 1650 y 1652, con el objetivo de albergar la imagen de San Andrés, proclamado patrono de los agricultores y de la lluvia. Esta primera ermita desempeñó un papel fundamental en la vida religiosa y social del valle, manteniéndose activa hasta mediados del siglo XVIII.
La actual ermita de San Andrés tiene un origen más reciente. Fue donada el 30 de noviembre de 1989 por don Juan Berriel Jordán a la parroquia de Santo Domingo de Guzmán, tal y como recoge la placa situada en la fachada del edificio. Desde entonces, el templo continúa siendo un punto de referencia espiritual y simbólico para el pueblo de Tetir.
Cada año, el 30 de noviembre, cientos de personas se congregan en la Vega de Tetir para celebrar la festividad de San Andrés. Durante esta jornada se realiza la tradicional procesión del santo, acompañada de rogativas para que interceda y traiga la tan necesaria lluvia a los campos majoreros. Este acto mantiene viva una de las tradiciones más arraigadas del mundo rural de Fuerteventura, estrechamente ligada al ciclo agrícola y a la dependencia del clima.
Desde 1985, la Policía Local adoptó a San Andrés como su patrono, motivo por el cual la fiesta y la romería de Tetir se asocian también a este cuerpo de seguridad en el ámbito insular, reforzando el carácter popular y participativo de la celebración.
La importancia de San Andrés en la cultura tradicional queda reflejada en los dichos populares que han perdurado a lo largo del tiempo. Uno de los más conocidos afirma: “si no llueve para Santa Catalina o para San Andrés, malo es”, en referencia a que la ausencia de lluvias antes del 25 de noviembre, festividad de Santa Catalina, o del 30 de noviembre, día de San Andrés, augura un mal año para las cosechas.
La Ermita de San Andrés representa hoy un símbolo de fe, tradición y memoria colectiva, y constituye una parada esencial para comprender la relación histórica entre el paisaje agrícola, las creencias populares y la vida comunitaria en el interior de Fuerteventura.



