Dentro del conjunto insular, los Carnavales de Puerto del Rosario destacan por su carácter participativo, su animación constante y por conservar actos propios que los han convertido en una referencia singular dentro del carnaval canario. La capital majorera ofrece una programación variada que incluye la elección de la Reina del Carnaval, concursos de disfraces —tanto de personas como de mascotas—, certámenes de murgas, actuaciones musicales, bailes populares y los tradicionales cosos carnavaleros, que llenan las calles de comparsas y carrozas.
Sin embargo, hay dos eventos que concentran la mayor expectación y que se han convertido en auténticas señas de identidad del carnaval capitalino: la Regata de Achipencos y la Carrera de Arretrancos.
La Regata de Achipencos es, sin duda, uno de los actos más originales y esperados de todo el carnaval majorero. Aunque se trata de una tradición relativamente reciente —con poco más de dos décadas de historia—, ha alcanzado una enorme popularidad y hoy es una de las citas imprescindibles del calendario festivo de Fuerteventura. Miles de personas se congregan cada año en la avenida marítima de Puerto del Rosario para participar activamente o disfrutar como espectadores de este espectáculo tan singular.
El término Achipenco, en el contexto carnavalero majorero, es un acrónimo que responde con humor a la definición de Artilugio Carnavalero Hidrodinámico Impulsado Por Energía No Contaminante Obviamente. No obstante, la lengua canaria ya recogía palabras similares como achipenque, archipenque o archiprenque, utilizadas para referirse a un trasto, un objeto de poco valor o una construcción precaria, un significado que encaja perfectamente con el espíritu desenfadado de esta regata.
La idea de los Achipencos nació en 1998, cuando el colectivo carnavalero-gastronómico “Así Andamos” buscó crear un acto diferenciador que diera personalidad propia al carnaval de Puerto del Rosario. Desde entonces, esta alocada carrera marítima se ha consolidado como uno de los eventos más representativos no solo del carnaval capitalino, sino de toda Fuerteventura.
Los Achipencos son artilugios flotantes construidos artesanalmente, normalmente con materiales reciclados, donde la creatividad y el ingenio son fundamentales. El objetivo no es la velocidad ni llegar primero, sino flotar, avanzar y divertir, aunque muchos terminan hundiéndose, lo que forma parte esencial del espectáculo. Está prohibido utilizar partes de embarcaciones convencionales o tablas de surf, así como cualquier sistema de propulsión contaminante. La propulsión debe realizarse de forma manual, con las manos, remos o palas fabricadas por los propios participantes.
La regata se celebra habitualmente el primer domingo de carnaval, dejando el martes de Carnaval como fecha alternativa en caso de suspensión por mal tiempo, para que el esfuerzo de meses de trabajo no se pierda. El recorrido es de aproximadamente 1,5 kilómetros, con salida desde el muelle comercial y meta en la Playa de Los Pozos, aunque muchos Achipencos no logran superar la primera escollera.
Como reconocimiento al esfuerzo y la imaginación de los participantes, el Ayuntamiento concede diversos premios que valoran aspectos como la originalidad, los acabados y los disfraces, nunca la rapidez. Entre los galardones habituales se encuentran el premio al mejor conjunto creativo, al sistema de propulsión más original, al mejor Achipenco infantil —construido y tripulado por menores de 14 años— y a los mejores disfraces individuales y colectivos.
En conjunto, los carnavales de Puerto del Rosario y de Fuerteventura ofrecen una experiencia festiva vibrante, creativa y profundamente ligada a la identidad local. Son una oportunidad única para disfrutar de la música, el baile, la gastronomía y el humor, al tiempo que se descubre una de las manifestaciones culturales más auténticas de la isla. Visitar Fuerteventura durante el carnaval es sumergirse en una celebración abierta, participativa y diferente, considerada por muchos como uno de los carnavales más originales de España.


