La relación entre Miguel de Unamuno y Fuerteventura nace en uno de los momentos más convulsos de la historia reciente de España. El 13 de septiembre de 1923, el general Primo de Rivera encabezó un golpe de Estado que dio paso a una dictadura militar caracterizada, entre otras medidas, por la supresión de la libertad de expresión y el férreo control de la prensa.
Las duras críticas que Unamuno había publicado contra la monarquía y el régimen militar provocaron que, el 20 de febrero de 1924, el escritor fuera desterrado, además de ser cesado de sus cargos académicos como vicerrector y decano de la Universidad de Salamanca. Él mismo recordaría aquel episodio con una frase cargada de simbolismo y memoria personal:
“Precisamente el 21 de febrero de 1924, el mismo día en que hacía 50 años, siendo yo niño, sentí caer en la casa de al lado de la mía la segunda de las bombas que los carlistas echaron sobre Bilbao. A los 50 años de esa época, los sucesores de aquello me sacaron de mi casa.”
Su destierro generó una ola de protestas entre estudiantes, periodistas e intelectuales, que se extendieron por España, Europa e incluso Hispanoamérica. Aun así, Unamuno se vio obligado a abandonar Salamanca y partir hacia un destino elegido precisamente por su aislamiento y lejanía: Fuerteventura.
Llegada a una isla remota
Unamuno llegó a Fuerteventura el 10 de marzo de 1924, con un equipaje mínimo en el que llevaba solo tres libros. En aquel momento, la isla era uno de los territorios más apartados del país, donde las noticias podían tardar entre ocho y quince días en llegar.
Sus primeras impresiones quedaron reflejadas en artículos escritos desde la isla, donde describía Fuerteventura como un territorio austero y casi deshabitado, marcado por la calma del cielo y del mar, y por la dureza del paisaje. A pesar de esa visión inicial, su presencia convirtió a la isla en un lugar de interés intelectual y mediático. Un periodista anónimo escribiría entonces:
“Hoy el nombre de Puerto de Cabras no es desconocido en ambos mundos, y hasta lo repiten millones de labios y lo escriben […] las más prestigiosas plumas de la literatura contemporánea.”
Vida cotidiana en Puerto de Cabras
Durante sus cuatro meses de destierro, Unamuno residió inicialmente en el Hotel Fuerteventura, una pensión modesta situada entre la cárcel y la iglesia, en el entonces Puerto de Cabras, hoy Puerto del Rosario. Compartió los primeros días con Rodrigo Soriano, también desterrado, pero pronto entabló una profunda amistad con Ramón Castañeyra, comerciante autodidacta y gran lector, que recibía prensa de Las Palmas y Madrid.
A Castañeyra dedicaría Unamuno su obra De Fuerteventura a París (1925), con palabras que revelan la intensidad de esa relación:
“Es justo que sea el nombre de usted el que primero vaya en cabeza de este libro doloroso, ya que usted fue el verdadero padrino de esos sonetos…”
El escritor también menciona en sus textos a personajes locales como Víctor Martín, párroco del pueblo; Paco Medina, el posadero; o Pancho López, confidentes y compañeros de tertulias y conversaciones cotidianas.
Paseos, excursiones y creación literaria
Una de las imágenes más icónicas de Unamuno en Fuerteventura es la de sus paseos en camello por los alrededores de Puerto de Cabras. También realizó excursiones al interior de la isla, recorriéndola casi por completo. Lugares como Betancuria, La Oliva o Pájara dejaron una huella profunda en su memoria.
En sus últimos años de vida, Unamuno recordaría Fuerteventura con nostalgia, llegando a confesar:
“Cuántas veces pienso que estaría mejor ahí, ¿cuándo podré volver a reveer eso y a darle un abrazo ahí?”
Sus vivencias quedaron plasmadas en poemas, artículos y cartas, muchas de ellas publicadas en periódicos como Nuevo Mundo (Madrid), Caras y Caretas (Buenos Aires) o El Tribuno (Las Palmas).
La Casa Museo de Unamuno, hoy
El antiguo Hotel Fuerteventura es hoy la Casa Museo Miguel de Unamuno, uno de los espacios culturales más visitados de la capital majorera. En ella se conservan las habitaciones que ocupó el escritor, su cama, el escritorio donde escribió durante el destierro, la cocina y las estancias donde se celebraban tertulias.
Las paredes del museo recogen fragmentos de sus textos sobre la isla, convirtiendo la visita en una experiencia íntima y literaria. El museo forma parte esencial del patrimonio cultural de Puerto del Rosario y permite comprender la importancia de Fuerteventura en la vida y obra de Unamuno.
Información para el visitante
Ubicación: frente a la Iglesia Parroquial de Puerto del Rosario, junto al Cabildo de Fuerteventura
Horario:
Lunes a viernes: 9:00 a 14:00 h
Sábados: 10:00 a 13:00 h
Domingos y festivos: cerrado
Entrada: gratuita
Servicios:
Sala de exposiciones permanente
Fondos museísticos y bibliográficos
Visitas guiadas
Publicaciones y ediciones facsímiles
Actividades culturales y conferencias
Contacto:
Teléfono: 928 862 376 / 928 532 299
Correo electrónico: cultura@cabildofuer.es
Visitar la Casa Museo de Unamuno es recorrer uno de los capítulos más singulares de la historia cultural de Fuerteventura y descubrir cómo, en medio del destierro, nació una obra literaria marcada para siempre por la isla.




