Pueblo de La Ampuyenta
La Ampuyenta: historia, patrimonio del interior majorero
Una aproximación a la larga duración histórica de un pueblo majorero
La Ampuyenta es un enclave del interior del municipio de Puerto del Rosario que atesora un rico patrimonio histórico, cultural y social. Situada a poco más de 15 kilómetros de la capital majorera, en una posición estratégica entre Puerto del Rosario y Antigua, esta localidad rural ofrece una visión profunda del pasado agrícola, ganadero, religioso y artístico de Fuerteventura, en un entorno tranquilo y de gran valor paisajístico.
El territorio maho: raíces aborígenes y vestigios arqueológicos
El origen de La Ampuyenta se remonta a tiempos prehispánicos, cuando los antiguos pobladores de Fuerteventura, conocidos como mahos, utilizaban estas tierras para el pastoreo de cabras y el aprovechamiento de recursos naturales.
La riqueza hídrica de La Ampuyenta ya era conocida en época prehispánica. Los mahos trasladaban hasta estas tierras su ganado caprino para abrevar y pastar, y de esa intensa actividad se conservan importantes vestigios arqueológicos. En la Montaña de la Rosa y en la Degollada de la Culata se localizan estructuras circulares y semicirculares, enterramientos aborígenes y grabados rupestres. Otros restos, como cuevas naturales con materiales arqueológicos, desaparecieron bajo el trazado de la carretera actual sin que llegaran a estudiarse adecuadamente.
El territorio donde se asienta La Ampuyenta se sitúa en las lindes de un ancho y fértil valle, protegido al oeste por el macizo de Betancuria y al este por el complejo montañoso de Montaña del Campo y otras elevaciones de menor altura. Esta ubicación privilegiada, con una mayor proporción de suelos arcillosos que permiten una mejor retención de la humedad, incrementó su potencial agrícola y lo convirtió en un lugar apto para el asentamiento humano desde época aborigen.
El uso comunal de amplias zonas para el pastoreo, documentado tras la conquista como “mancomunes”, tiene un claro antecedente en estas prácticas aborígenes, revelando una notable continuidad en la gestión colectiva del territorio.
Economía tradicional: el valle fértil y las gavias
La Ampuyenta se asienta en un emplazamiento de gran riqueza hídrica para los parámetros insulares y, por tanto, rico en pastos y terrenos dedicados a la agricultura. Esta fertilidad natural, combinada con la técnica de las gavias —sistema hidráulico tradicional destinado a captar y retener el agua de escorrentía—, permitió el cultivo de cereales y leguminosas en un entorno de precipitaciones escasas e irregulares.
Las gavias de La Ampuyenta, que aún pueden observarse en el entorno del pueblo, fueron fuente de riqueza y economía agrícola durante siglos. Este ingenioso sistema de terrazas inundables, único en Canarias, transformó el paisaje y posibilitó una agricultura de secano adaptada al medio árido, constituyendo la base económica que sustentó el poblamiento y la vida comunitaria durante generaciones.
La ganadería caprina, núcleo estructural desde época aborigen, continuó siendo complemento esencial de la economía local. La producción quesera artesanal, antecedente del actual queso majorero con denominación de origen, formó parte de una economía doméstica orientada tanto al autoconsumo como al intercambio insular.
La ermita de San Pedro de Alcántara: la “Capilla Sixtina” majorera
El pueblo de La Ampuyenta destaca especialmente por su patrimonio religioso y artístico, cuyo máximo exponente es la ermita de San Pedro de Alcántara, construida en 1681 por Pedro Medina y su esposa Agustina de Bethencourt. Este templo constituye un referente artístico del barroco majorero y es considerado uno de los 28 templos declarados Bien de Interés Cultural (BIC) en Fuerteventura.
La ermita es conocida como la “Capilla Sixtina” de Fuerteventura por el numeroso conjunto de pinturas antiguas que cuelgan de sus muros, obras artísticas del siglo XVIII que convierten su interior en un espacio excepcional. Los cuadros cubren prácticamente los muros del templo con representaciones como la Alegoría a la Salvación, el cuadro de Ánimas o San Pedro levitando, entre otros.
Entre las piezas más valiosas se encuentran:
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Una serie de pinturas sobre la vida de San Pedro de Alcántara.
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Un retablo del siglo XVIII.
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Un conjunto de pinturas murales ubicadas a ambos lados del altar, elaboradas entre 1773 y 1782, consideradas por algunos estudiosos como las más importantes de Canarias.
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Un coro con restos de decoraciones pictóricas.
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Un púlpito en el que se representan los apóstoles.
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El lienzo “El Tránsito”, del siglo XVIII, que representa el duelo del primer presbítero y mayordomo de la iglesia, Manuel Benítez, fallecido ahogado en el barranco de Río Cabras.
El templo conserva también un extraordinario artesonado de madera que contribuye a su valor patrimonial. Por su riqueza artística, la ermita ha sido objeto de diversos proyectos de conservación y restauración.
Hijos ilustres: el Doctor Mena y Fray Andresito
La Ampuyenta también se ha distinguido por ser cuna de dos figuras excepcionales cuya memoria pervive en el pueblo y más allá de sus fronteras.
El Doctor Tomás Antonio Mena y Mesa
El Doctor Tomás Antonio Mena y Mesa (1802-1885), conocido simplemente como Doctor Mena, nació en La Ampuyenta en el seno de una familia majorera muy humilde. Movido por sus estudios, recorrió mundo y vivió en ciudades como La Habana, París, Sevilla o La Laguna, antes de establecerse nuevamente en la isla.
De vuelta en su pueblo natal, ejerció su profesión de médico al servicio de los majoreros, siempre de forma gratuita, por vocación. Su compromiso con los más desfavorecidos y su labor filantrópica lo convirtieron en una figura muy querida en toda la isla. Su legado social y educativo perdura en la Casa Museo del Doctor Mena, una vivienda tradicional que alberga documentos, objetos y mobiliario de uso personal del doctor, permitiendo conocer su vida y obra.
El “Hospitalito” de La Ampuyenta
Junto a la casa del Doctor Mena se encuentra el llamado Hospitalito de La Ampuyenta, un distinguido edificio con tres pabellones unidos entre sí que supuso una importante innovación arquitectónica. Su construcción, promovida por el Doctor Mena unos años antes de su muerte, se extendió a lo largo de tres décadas, aunque el edificio nunca llegó a funcionar como hospital. Hoy forma parte del conjunto patrimonial que preserva la memoria del ilustre médico majorero.
Fray Andresito
La Ampuyenta fue también cuna de Fray Andresito (1800-?), nombre por el que es conocido Andrés Filomeno García Acosta, fraile franciscano cuya labor pastoral y caridad alcanzó reconocimiento internacional. Nacido en una familia humilde, partió hacia América en 1833 y no volvió a la isla, desarrollando su labor en Chile y Uruguay, donde su ejemplo permanece vigente y es venerado por su labor social y evangelizadora.
En La Ampuyenta se conserva la humilde casita donde vivió el fraile junto a algunos familiares en la primera mitad del siglo XIX, que acoge actualmente un santuario en su honor. Cada mes de enero se organizan celebraciones religiosas dedicadas a Fray Andresito que atraen a devotos de toda la isla.
Arquitectura tradicional y patrimonio etnográfico
La arquitectura tradicional de La Ampuyenta responde a la lógica funcional de la vida rural majorera: casas terreras encaladas, muros de piedra seca, corrales ganaderos, eras de trilla, aljibes y, especialmente, las gavias que aún dibujan el paisaje agrícola.
El conjunto formado por la ermita de San Pedro de Alcántara, la Casa del Doctor Mena, el Hospitalito y la Casa de Fray Andresito constituye un complejo cultural patrimonial de primer orden, que permite al visitante realizar un viaje al pasado de Fuerteventura a través de un pequeño recorrido a pie por el pueblo y su encantador entorno rural.
Este conjunto, rodeado de elementos culturales e históricos de gran interés, ha sido objeto de visitas educativas y turísticas que buscan poner en valor la riqueza patrimonial de este enclave del interior majorero.
La Lucha Magna de 1875: memoria viva del deporte tradicional
La Ampuyenta ha sido escenario de manifestaciones sociales que refuerzan su identidad histórica, como la Lucha Magna de 1875, una legendaria luchada que enfrentó a los bandos del norte y del sur de la isla.
Este evento, que se inscribe dentro del patrimonio inmaterial de Canarias, ha sido recreado como expresión de la memoria colectiva y la tradición deportiva de la isla. La recreación respeta el ritual del siglo XIX, con los conjuntos dirigidos por mandadores y amenizados con desafíos de rasquera, tal y como sucedió. El evento incluyó además la inauguración de un busto conmemorativo de la efeméride, obra del escultor Roberto Mesa.
Adscripción administrativa: de Casillas del Ángel a Puerto del Rosario
Administrativamente, La Ampuyenta formó parte del antiguo municipio de Casillas del Ángel, cuya jurisdicción abarcaba gran parte del interior de la isla. Desde el siglo XIX y hasta el primer cuarto del siglo XX, el pueblo dependió de este municipio histórico.
Tras la reorganización territorial de 1926 quedó integrada en el municipio de Puerto Cabras, hoy Puerto del Rosario, conservando su identidad como núcleo rural con importante relevancia cultural y patrimonial dentro del territorio capitalino.
Festividades y tradiciones vivas
Las tradiciones siguen muy vivas en La Ampuyenta a través de su calendario festivo anual:
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Fiestas en honor a San Pedro de Alcántara: se celebran en octubre e incluyen diferentes actos populares que congregan a vecinos y visitantes.
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Celebraciones dedicadas a Fray Andresito: cada mes de enero se organizan actos religiosos en honor al fraile franciscano que atraen a devotos de toda la isla. Uno de los actos más esperados es la Cata de Quesos y Vinos “Andrés Valerón”, un evento que pone en valor los productos locales, la tradición agroalimentaria y el trabajo del sector primario.




