Cuevas de Los Estancos
Un barranco fósil escondido en el interior de la isla
Las Cuevas de Los Estancos se encuentran en un barranco fósil de arena, un paisaje sorprendente y poco conocido del interior de Puerto del Rosario que muchos visitantes comparan con los escenarios áridos y erosionados del medio oeste de Estados Unidos. Se trata, sin duda, de uno de los rincones más ocultos y singulares de Fuerteventura.
El término canario “barranco” hace referencia a un cauce natural excavado por el agua a lo largo de miles de años. En este caso, el barranco de Los Estancos no presenta agua en la actualidad, pero conserva las huellas geológicas de antiguos flujos, visibles en sus paredes de arena compactada y formas suaves modeladas por la erosión.
Un paisaje inesperado
Lo que más sorprende al visitante es el aspecto casi irreal del entorno. Las paredes del barranco, de tonos claros y texturas suaves, crean un escenario que rompe con la imagen habitual de playas y volcanes asociada a Fuerteventura. Aquí, el paisaje recuerda a un cañón de arena petrificada, silencioso y aislado, donde el tiempo parece haberse detenido.
En las paredes y laderas del barranco se abren cuevas excavadas de forma natural y tradicional, utilizadas históricamente como refugio, almacén o abrigo ganadero. Estas cavidades refuerzan la sensación de estar ante un lugar modelado tanto por la naturaleza como por la mano del ser humano.
Un lugar difícil de encontrar… y ahí está su encanto
Las Cuevas de Los Estancos no son un espacio señalizado ni turístico en el sentido convencional. No es un lugar evidente, ni aparece en los recorridos más habituales, lo que contribuye a que conserve su carácter de joya escondida. Llegar hasta él forma parte de la experiencia, especialmente para quienes disfrutan descubriendo espacios auténticos y poco transitados.
Este aislamiento hace que la visita sea tranquila, íntima y muy especial, ideal para quienes buscan paisajes diferentes, fotografía, paseos relajados o simplemente silencio.
Patrimonio natural y cultural
Más allá de su valor paisajístico, este barranco representa una forma tradicional de convivencia con el territorio. Las cuevas y el entorno están ligados a la vida rural del interior majorero, donde la población supo adaptarse a un medio exigente utilizando la propia tierra como abrigo y recurso.
Es un ejemplo claro de cómo geología, paisaje y cultura se entrelazan en Fuerteventura, especialmente en zonas alejadas de la costa.
Recomendaciones para la visita
La visita a las Cuevas de Los Estancos debe realizarse con respeto y precaución. El terreno es natural, sin acondicionar, y algunas cavidades pueden ser frágiles. Se recomienda observar el lugar como lo que es: un espacio vivo del patrimonio natural y etnográfico, no una atracción artificial.
Las Cuevas de Los Estancos ofrecen una cara distinta de Fuerteventura: inesperada, silenciosa y profundamente evocadora, un lugar donde el paisaje cuenta historias antiguas a quien se detiene a mirar con calma.

